Para comprender el procedimiento, es necesario aclarar en qué consiste la hidratación de labios y cómo se diferencia técnicamente de un relleno convencional.
El tratamiento se basa en la infiltración de un tipo específico de ácido hialurónico: el ácido hialurónico de baja reticulación. A diferencia de los geles densos que se utilizan para proyectar o dar volumen (aumento de labios), este material es muy fluido y ligero. Su función principal no es ocupar espacio físico para «inflar», sino actuar como una esponja hidrofílica bajo la piel, capaz de captar y retener moléculas de agua de manera continua.
El tratamiento de hidratación de labios se realiza mediante microinyecciones superficiales distribuidas uniformemente por toda la mucosa. Adicionalmente, la técnica permite realizar un perfilado sutil. Esto no busca crear una proyección hacia adelante, sino recuperar el límite natural entre la piel y el labio (borde bermellón) que suele desdibujarse con los años, devolviendo la definición a la boca sin alterar la anatomía facial del paciente.